Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¡Ah!, es el diablo el que te enseña a maldecir a papá —observé.
—SÃ… no —dijo arrastrando las palabras.
—¿Quién, entonces?
—Heathcliff.
Le pregunté si querÃa al señor Heathcliff.
—Sà —contestó de nuevo.
Deseando saber las razones que tenÃa para quererle, sólo pude deducir las frases:
—No sé, devuelve a papá lo que me hace a mÃ… maldice a papá por maldecirme a mÃ. Dice que debo hacer lo que quiera.
—Entonces, ¿el coadjutor no te enseña a leer y a escribir? —continué.
—No, me dijeron que al coadjutor le meterÃan los… dientes por la… garganta si cruzaba el umbral. Heathcliff lo prometió.