Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —No estoy celosa de ti —contestó el ama—, estoy celosa por ti. ¡Pon buena cara y no me riñas! Si te gusta Isabella te casarás con ella. Pero ¿te gusta? ¡Di la verdad, Heathcliff! ¿Ves?, no contestas. ¡Estoy segura de que no te gusta!
—¿Y el señor Linton consentirÃa que su hermana se casara con este hombre? —pregunté.
—El señor Linton deberÃa consentir —replicó mi señora con decisión.
—PodrÃa evitarse la molestia —dijo Heathcliff—. Me las arreglarÃa igual sin su consentimiento. En cuanto a ti, Catherine, quisiera decirte unas palabras ahora que estamos en ello. Quiero que tengas en cuenta que sé que me has tratado de un modo infernal… ¡infernal! ¿Lo oyes? Y si te crees que no me doy cuenta, eres una necia; y si crees que puedo consolarme con dulces palabras, eres una idiota; y si te figuras que lo voy a soportar sin vengarme, te convenceré de lo contrario muy pronto. Mientras tanto, gracias por revelarme el secreto de tu cuñada. Juro que le sacaré el mayor partido posible. Y tú mantente al margen.
—¿Qué nueva fase de tu carácter es ésta? —exclamó la señora Linton asombrada—. ¡Te he tratado de un modo infernal, y te vengarás! ¿Cómo lo harás, bruto desagradecido? ¿Qué he hecho para darte ese trato infernal?