Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Heathcliff se fue al respaldo de su silla y se inclinó hacia ella, pero no tanto como para que Catherine pudiera verle la cara que tenía lívida de emoción. Ella se dio la vuelta para mirarle, pero él no se lo permitió. Se volvió bruscamente y se marchó hasta la chimenea, donde se quedó de pie, silencioso, dándonos la espalda. La mirada de la señora Linton le seguía recelosa. Cada movimiento despertaba en ella nuevos sentimientos. Después de una pausa y una prolongada mirada, continuó dirigiéndose a mí en un tono de indignada decepción…