Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¡Oh, ya ves, Nelly, no se ablanda ni un instante para mantenerme fuera de la tumba! ¡Asà es como me quiere! Bueno, no importa. Éste no es mi Heathcliff. Pero amaré al mÃo y me lo llevaré conmigo porque está en mi alma. Y —añadió pensativa— lo que más me irrita, después de todo, es esta maltrecha prisión. Estoy cansada, cansada de estar encerrada aquÃ. Ardo en deseos de escapar a ese mundo glorioso y quedarme siempre allÃ, no verlo borrosamente a través de las lágrimas, ni suspirar por él a través de los muros de un corazón dolorido, sino estar realmente en él y con él. Nelly, tú crees que estás mejor y que eres más afortunada que yo porque disfrutas de plena salud y vigor y me tienes lástima… pero muy pronto esto cambiará. Tú me darás lástima, yo estaré incomparablemente por encima y más allá de todos vosotros. Me pregunto si él estará conmigo —continuó para s×. Pensé que él lo deseaba. ¡Heathcliff, cariño! No deberÃas estar enfadado ahora. Ven a mÃ, Heathcliff.