Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas »Es muy probable que Heathcliff se percatara de la verdad de lo que se decÃa más que del espÃritu de la persona que lo decÃa. Vi que se le despertó la atención porque de sus ojos caÃan lágrimas a torrentes hasta las cenizas y respiraba con ahogados suspiros. Le miré fijamente a la cara y me reà desdeñosamente. Las nubladas ventanas del infierno destellaron un momento hacÃa mÃ, pero el demonio que solÃa asomarse por ellas estaba tan oscurecido y anegado que no temà aventurar otra risa burlona.
»—Levántate y lárgate de mi vista —dijo el plañidero Heathcliff.
»Me figuré, al menos, que habÃa pronunciado esas palabras, porque su voz resultaba apenas inteligible.
»—Perdona —respond×. Yo también querÃa a Catherine, y su hermano necesita cuidados que yo le daré por ella. Ahora que ha muerto la veo en Hindley. Tiene sus mismos ojos, si no hubieras intentado arrancárselos y no se los hubieras puesto rojos y negros y su…
»—¡Levántate, desgraciada idiota, antes de que te mate a patadas! —gritó, haciendo un movimiento que me obligó a mà a hacer otro.