Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! —dijo—. ¡Viene en busca de su señorita! No se asuste. Está aquí a salvo, pero me alegro de que no haya sido el amo.

—Entonces no está en casa, ¿verdad? —jadeé, casi sin aliento por la carrera y el susto.

—No, no —respondió—. Tanto él como Joseph están fuera y creo que no volverán en una hora o más. Entre y descanse un poco.

Entré y vi a mi oveja descarriada sentada ante el hogar, balanceándose en una sillita que había sido de su madre cuando niña. Su sombrero colgaba de la pared y parecía encontrarse plenamente a sus anchas, riendo y charlando, lo más animada que se pueda imaginar, con Hareton —ahora un muchacho de dieciocho años grande y fuerte—, que la miraba con considerable curiosidad y asombro, comprendiendo muy poco de la fluida sucesión de observaciones y preguntas que su lengua soltaba sin cesar.

—¡Muy bien, señorita! —exclamé, disimulando mi alegría bajo un rostro enfadado—. Éste será su último paseo hasta que vuelva papá. No volveré a fiarme de usted ni para que cruce el umbral, ¡niña traviesa!

—¡Ah, Ellen! —gritó alegremente, dando un salto y corriendo a mi lado—. Tendré una bonita historia que contarte esta noche. ¡Así que me has descubierto! ¿Has estado aquí alguna vez en tu vida?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker