Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —DÃgale al señor Heathcliff —respondió con calma— que su hijo irá a Cumbres Borrascosas mañana. Ahora está en la cama y demasiado cansado para hacer el camino. Puede usted decirle también que la madre de Linton deseaba que quedara bajo mi tutela y que, en la actualidad, su salud es muy precaria.
—¡No! —dijo Joseph, dando un golpe en el suelo con el bastón y adoptando un aire autoritario—. ¡No! Eso no quiere decir nada. A Heathcliff no le importa la madre, ni usted tampoco, pero quiere tener a su hijo, y tengo que llevárselo… ¡asà que ya lo sabe!
—No se lo llevará esta noche —contestó Linton con decisión—. Salga inmediatamente y repita a su amo lo que le he dicho. Ellen, acompáñale. Fuera…
Y cogiendo al indignado viejo por un brazo, le sacó de la habitación y cerró la puerta.
—¡Muy bien! —gritó Joseph mientras se retiraba con lentitud—. Mañana vendrá él mismo y échele si se atreve.