Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¿Me conoces? —preguntó Heathcliff después de asegurarse de que todos sus miembros eran igualmente frágiles y endebles.
—No —dijo Linton con una mirada de vago temor.
—Habrás oÃdo hablar de mÃ, supongo.
—No —respondió de nuevo.
—¿No? ¡Qué vergüenza para tu madre, no haber despertado nunca tu filial afecto hacia mÃ! Pues tú eres mi hijo, te lo aseguro, y tu madre era una malvada fulana por dejarte en la ignorancia de la clase de padre que tenÃas. Bien, no hagas muecas ni te sonrojes, aunque ya es algo ver que tienes sangre en las venas. Sé buen chico y cuidaré de ti. Nelly, si estás cansada siéntate, si no vuelve a casa. Supongo que contarás a esa nulidad de la Granja todo lo que oyes y ves, y esta criatura no se calmará mientras andes por aquÃ.
—Bueno —respond×, espero que sea bueno con el niño, señor Heathcliff, o no lo tendrá mucho tiempo, y es el único pariente que tiene usted en el ancho mundo, al único al que conocerá jamás… recuérdelo.