Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas El Risco está como milla y media más allá de la casa de Heathcliff, lo que hacen cuatro desde la Granja, asà que empecé a temer que cayera la noche antes de que pudiera llegar allÃ. «¿Y si se ha resbalado tratando de escalarlos? —pensé—. ¿Y si se ha matado o roto algún hueso?». Mi incertidumbre era realmente penosa, asà que al principio me hizo sentir un agradable alivio observar, cuando pasaba apresuradamente junto a las Cumbres, que Charlie, el más fiero de los pointers, yacÃa bajo una ventana, con la cabeza hinchada y sangrándole una oreja. Abrà el portillo y corrà a la puerta golpeándola con vehemencia para que me abrieran. Una mujer a quien conocÃa y que antes vivÃa en Gimmerton, abrió la puerta. Estaba allà de criada desde la muerte del señor Earnshaw.
—¡Ah! —dijo—. ¡Viene en busca de su señorita! No se asuste. Está aquà a salvo, pero me alegro de que no haya sido el amo.
—Entonces no está en casa, ¿verdad? —jadeé, casi sin aliento por la carrera y el susto.
—No, no —respondió—. Tanto él como Joseph están fuera y creo que no volverán en una hora o más. Entre y descanse un poco.