Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —He ido a Cumbres Borrascosas, Ellen, y no he dejado de ir ni un solo dÃa desde que caÃste enferma, excepto tres dÃas antes y dos después de que dejaras tu habitación. Le di a Michael libros y dibujos para que preparara a Minny todas las tardes y la volviera al establo. Tampoco debes reñirle a él, cuidado. Estaba en las Cumbres a las seis y media y me quedaba generalmente hasta las ocho y media, y luego volvÃa a casa al galope. No era a divertirme a lo que iba. A menudo me sentÃa desgraciada todo el tiempo. De vez en cuando fui feliz, una vez por semana, quizá. Al principio pensé que me costarÃa mucho trabajo convencerte para que me permitieras cumplir la palabra que di a Linton, porque cuando le dejamos le habÃa prometido volver a verlo al dÃa siguiente, pero como ese dÃa te quedaste en cama me libré del problema, y mientras Michael arreglaba la cerradura de la puerta del parque por la tarde, me apropié de la llave y le dije que mi primo deseaba que le visitara porque estaba enfermo y no podÃa venir a la Granja, y que papá se oponÃa a que yo fuera. Entonces negocié con él lo del poni. Le gusta mucho leer y piensa marcharse pronto para casarse, asà que accedió a mis deseos si le prestaba libros de la biblioteca, pero preferà darle los mÃos y eso le gustó más.