Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas »En mi segunda visita Linton parecía muy animado, y Zillah (que es el ama de llaves), nos arregló la habitación, encendió un buen fuego y nos dijo que, como Joseph había ido a un servicio religioso y Hareton Earnshaw estaba fuera con sus perros —robándonos los faisanes de nuestros bosques, según supe después— podíamos hacer lo que quisiéramos. Me trajo vino caliente y pan de jengibre y estaba extraordinariamente amable. Linton se sentó en el sillón y yo en una mecedora junto al hogar. Nos reímos y charlamos alegremente, y vimos que teníamos mucho que decirnos. Hicimos planes sobre dónde iríamos y lo que haríamos en el verano. No hace falta repetírtelo porque lo calificarías de tonterías.