Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas »Cogí las manos a Linton y traté de arrancarle de allí, pero chillaba de forma tan horrible que no me atreví a continuar. Al fin los gritos se le ahogaron en un espantoso ataque de tos. Echó sangre por la boca y cayó al suelo. Corrí al patio muerta de terror y llamé a Zillah con todas mis fuerzas. Pronto me oyó. Estaba ordeñando las vacas en un cobertizo detrás del granero y, apresurándose desde su trabajo, preguntó qué había que hacer. Yo no tenía aliento para explicárselo, la arrastré adentro y busqué a Linton. Earnshaw había salido a examinar la maldad que había hecho y entonces estaba llevando arriba a la pobre criatura. Zillah y yo subimos tras él, pero me detuvo en lo alto de la escalera y me dijo que no entraría y que debía irme a casa. Le grité que había matado a Linton y que entraría. Joseph cerró la puerta, y declaró que no haría tal cosa y me preguntó si iba a ser tan loca como él. Me quedé llorando hasta que reapareció el ama de llaves y afirmó que Linton estaría mejor en poco tiempo, pero que no le beneficiaba nada tanto chillido y tanto estrépito y casi me arrastró hasta la sala.