Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Será algo peor —dijo—, y ¿qué haré cuando papá y tú me dejéis y me quede sola? No puedo olvidar tus palabras, Ellen. Las tengo siempre en mis oÃdos. Cómo cambiará la vida, qué triste será el mundo cuando papá y tú hayáis muerto.
—Nadie sabe si no se morirá usted antes que nosotros —respond×. Es un error anticipar la desgracia. Esperemos que pasen años y años antes de que muera ninguno de nosotros. El amo es joven y yo soy fuerte y apenas tengo cuarenta y cinco años. Mi madre vivió hasta los ochenta, una señora llena de vitalidad hasta el final. Y supongamos que el señor Linton vive hasta los sesenta, esto serÃa más años de los que usted tiene ahora, señorita. ¿No serÃa una locura lamentar una desgracia con veinte años de anticipación?
—Pero la tÃa Isabella era más joven que papá —observó levantando la vista con la tÃmida esperanza de encontrar más consuelo.