Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Y así le dejamos, apenas consciente de nuestra partida, tan absorto estaba en anticipar la llegada de su padre.
Antes de que llegara a casa, el enojo de Catherine se suavizó en una desconcertada sensación de lástima y remordimiento, mezclada en gran parte con vagas e inquietantes dudas respecto de las circunstancias actuales, físicas y sociales, de Linton, algo que yo compartía, aunque le aconsejé que no dijera mucho, pues un segundo paseo nos permitiría juzgar mejor. Mi amo nos pidió un relato de nuestra excursión. El agradecimiento de su sobrino le fue debidamente transmitido, refiriendo la señorita Cathy lo demás muy por encima. Yo también añadí poca luz a sus preguntas, porque apenas sabía qué ocultar y qué revelar.