Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Creà haber oÃdo a mi padre —jadeó, mirando la hosca cima sobre nosotros—. ¿Estás segura de que no habló nadie?
—Completamente segura —respondió su prima—. Sólo Ellen y yo discutÃamos sobre tu salud. Linton, ¿estás realmente más fuerte que cuando nos separamos en invierno? Si lo estás, con seguridad hay algo que no es más fuerte… tu afecto hacia mÃ. Habla. ¿Lo estás?
Las lágrimas brotaron de los ojos de Linton mientras respondÃa:
—¡SÃ, sÃ, lo estoy!
Y, aún bajo el hechizo de la imaginaria voz, su mirada vagó arriba y abajo para detectar a su propietario. Cathy se levantó.
—Por hoy tenemos que marcharnos —dijo—. No te ocultaré que me he quedado tristemente decepcionada con nuestro encuentro, aunque no se lo mencionaré a nadie más que a ti, y no porque le tenga miedo al señor Heathcliff.
—¡Calla! —murmuró Lintonj—. ¡Silencio, por Dios! Él se acerca —y se agarró al brazo de Catherine luchando por detenerla, pero ante ese anuncio, ella se desprendió precipitadamente y silbó a Minny que la obedeció como un perro:
—Estaré aquà el próximo jueves —gritó saltando a la silla—. Adiós. ¡Deprisa, Ellen!