Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXVII

Pasaron siete días que fueron dejando cada uno su huella en el rápido deterioro que desde entonces sufrió la salud de Edgar Linton. Los estragos que antes eran evidentes en el transcurso de unos meses, ahora rivalizaban con los causados en tan sólo unas horas. Aun así de buena gana hubiéramos engañado a Catherine, pero su espíritu vivaz se negó a mentirla. Adivinaba en secreto y meditaba tristemente la terrible probabilidad que gradualmente se iba convirtiendo en certeza. Cuando llegó el jueves no tuvo valor para mencionar su paseo a caballo. Yo lo mencioné por ella y obtuve permiso para ordenarla que saliera al aire libre, pues la biblioteca, donde su padre pasaba diariamente un ratito —el breve tiempo que soportaba estar incorporado— y su habitación, se habían convertido en todo su mundo. Aborrecía cada momento en que no se encontraba inclinada sobre su almohada o sentada junto a él. Se le había puesto el semblante pálido de dolor y de vigilia, y mi amo con gusto le dio permiso para que se fuera a lo que él halagüeñamente suponía un oportuno cambio de escenario y de compañía, consolándose con la esperanza de que ya no se quedaría completamente sola después de su muerte.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker