Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Catherine hablaba con una especie de triunfo doloroso. ParecÃa haberse decidido a entrar en el espÃritu de su futura familia y a obtener placer del dolor de sus enemigos.
—Tendrás pronto que lamentar ser tú misma —dijo su suegro—, si estás ahà un minuto más. ¡Fuera de aquÃ, bruja, y recoge tus cosas!
Se retiró despectivamente. En su ausencia empecé a pedirle el puesto de Zillah en las Cumbres, ofreciendo cederle a ella el mÃo aquÃ, pero no lo aceptaba de ninguna manera. Me dijo que me callara, y luego, por primera vez, se permitió echar un vistazo a la habitación y mirar los retratos. Después de contemplar el de la señora Linton, dijo:
—Me llevaré ése a casa, no porque lo necesite, pero…
Se volvió bruscamente hacia el fuego y continuó con lo que, a falta de una palabra mejor, llamaré sonrisa: