Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —¿Qué quiere decir? —preguntó Zillah—. No es su cuento. Lo dicen en el pueblo… que se perdió en la ciénaga. Y cuando vine le dije a Earnshaw: «Eh, parece que han ocurrido cosas raras desde que me marché, señor Hareton. ¡Es una verdadera lástima lo de esa prometedora muchacha y la animada Nelly Dean!». Se quedó mirándome. Pensé que no sabÃa nada, asà que le conté el rumor. El amo estaba escuchando, sonrió para sà y dijo: «Si cayeron en la ciénaga, ya están fuera, Zillah. Nelly Dean está alojada en este momento en tu habitación. Cuando subas puedes decirle que se marche. Aquà está la llave. El agua de la ciénaga se le subió a la cabeza y hubiera corrido a casa completamente loca, pero la retuve aquà hasta que recuperó el juicio. Puedes decirle que se vaya a la Granja de inmediato, si puede, y que lleve de mi parte el mensaje de que su señorita la seguirá a tiempo de asistir al entierro del señor».
—¿No ha muerto el señor Linton? —jadeé—. ¡Oh, Zillah, Zillah!
—No, no. Siéntese, mi buena señora —respondió—. Está usted todavÃa enferma. No ha muerto. El doctor Kenneth cree que puede durar otro dÃa. Lo encontré por el camino y se lo pregunté.