Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Papá le harÃa cantar a usted si intentara llegar hasta allà —respondió—. Dice que no tengo que ser blando con Catherine. Es mi mujer y es vergonzoso que quiera dejarme. Dice que me odia y que quiere que me muera para tener mi dinero, pero no lo tendrá. ¡Y no irá a casa! ¡No irá nunca…! ¡Puede llorar y ponerse enferma cuanto quiera!
Reanudó su anterior ocupación, cerrando los párpados como si quisiera dormirse.
—Señorito Heathcliff —continué—. ¿Ha olvidado todas las bondades de Catherine para con usted el invierno pasado cuando decÃa que la amaba y cuando le traÃa libros y le cantaba canciones y muchas veces venÃa a verle con viento y con nieve? Lloró por no venir una tarde, porque le decepcionarÃa. Entonces usted sentÃa que era cien veces demasiado buena con usted, y ahora se cree las mentiras que cuenta su padre, aunque sabe que les detesta a los dos, y se une a él contra ella. Bonita gratitud es ésa, ¿no?
Se le cayeron las comisuras de la boca y retiró de los labios el azúcar cande.