Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Se me habÃa olvidado que eran de Joseph —respondió el chico, bastante confuso—, pero le diré que lo hice yo.
Siempre comÃamos con el señor Heathcliff. Yo ocupaba el puesto de señora de la casa para hacer el té y trinchar, asà que era indispensable en la mesa. Catherine se sentaba por lo general a mi lado, pero ese dÃa se escabulló más cerca de Hareton. Pronto comprendà que no tendrÃa más discreción en su amistad de la que habÃa tenido cuando eran enemigos.
—Bueno, cuidado con hablar o mirar demasiado a su primo —fueron las instrucciones que le susurré al entrar en la habitación—. Seguro que enojarÃa al señor Heathcliff y se enfurecerÃa con los dos.
—No voy a hacerlo —respondió.