Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas »¡Y ése, también, era el aspecto que tenía! Le di un poco de vino. Hareton y Joseph, a quienes había despertado el campanillazo y el ruido de pasos, y que habían oído nuestra conversación desde fuera, entraron en ese momento. Joseph se alegró, creo yo, de la desaparición del chico. Hareton parecía un tanto desconcertado, aunque estaba más dedicado a mirar a Catherine que en pensar en Linton. Pero el amo le dijo que se fuera de nuevo a la cama. No necesitábamos su ayuda. Después mandó a Joseph que trasladara el cadáver a su habitación, a mí me dijo que volviera a la mía y la señora Heathcliff se quedó sola.
»Por la mañana me mandó a decirle que tenía que bajar a desayunar. Se había desvestido y parecía que iba a dormirse y dijo que estaba enferma, lo que apenas si me extrañó. Informé al señor Heathcliff y me respondió:
»—Bueno, déjala tranquila hasta después del entierro. Sube de cuando en cuando a llevarla lo que necesite y, en cuanto esté mejor, me lo dices.
»Cathy se quedó arriba dos semanas, según Zillah, que la visitaba dos veces al día y que hubiera sido bastante más amable, pero sus intentos por aumentar la cordialidad fueron pronta y orgullosamente rechazados.