Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Los dos levantaron los ojos al mismo tiempo para encontrarse con los del señor Heathcliff. Quizá no haya notado que sus ojos son exactamente iguales, y son los de Catherine Earnshaw. La actual Catherine no tiene otro parecido con ella, salvo lo ancho de la frente y un cierto arco de las ventanas de la nariz, que le da un aire altanero, tanto si quiere como si no. Con Hareton el parecido va más lejos. Si bien es siempre extraordinario, entonces era especialmente acusado, porque tenía los sentidos alerta y las facultades mentales despiertas por una actividad insólita. Supongo que este parecido desarmó al señor Heathcliff. Se acercó al hogar visiblemente agitado, pero pronto se calmó al mirar al joven, o yo más bien diría que la agitación había cambiado de naturaleza, porque aún seguía allí. Le cogió el libro de la mano y miró la página abierta, luego se lo devolvió sin ningún comentario, sólo hizo una señal a Catherine para que se fuera. Su compañero tardó poco en seguirla, y yo estaba a punto de marcharme también, pero me pidió que me quedara sentada.