Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Al principio, cuando oí este relato de Zillah, decidí dejar mi empleo, tomar una casita y hacer que Catherine viniera a vivir conmigo. Pero el señor Heathcliff hubiera permitido eso tanto como ponerle a Hareton una casa independiente. No le veo remedio de momento, a menos que ella se volviera a casar, pero arreglar ese asunto es algo que no cae dentro de mi jurisdicción.
Así terminó la historia de la señora Dean. A pesar de la profecía del doctor, estoy recuperando rápidamente las fuerzas y, aunque no estemos más que en la segunda semana de enero, me propongo salir a caballo en uno o dos días y llegar hasta Cumbres Borrascosas para informar a mi propietario de que voy a pasar los próximos seis meses en Londres y, si quiere, puede buscar otro inquilino que se lo alquile para después de octubre. No pasaría otro invierno aquí por nada del mundo.