Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Pareció sorprendida ante estas palabras y preguntó:
—¿Le aprecia Ellen?
—SÃ, mucho —respondà sin vacilar.
—Tiene que decirle —continuó— que contestarÃa a su carta, pero no tengo con qué escribir, ni siquiera un libro del que pudiera arrancar una hoja.
—¿Ningún libro? —exclamé—. ¿Cómo puede arreglárselas para vivir aquà sin ellos?, si puedo tomarme la libertad de preguntárselo. Aun teniendo una buena biblioteca, a menudo me aburro mucho en la Granja. ¡QuÃteme los libros y me desesperarÃa!