Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Antes de que yo viniera a vivir aquí —comenzó su historia sin esperar más invitación—, estaba casi siempre en Cumbres Borrascosas, porque mi madre había criado al señor Hindley Earnshaw, el padre de Hareton, y yo acostumbraba a jugar con los niños. También hacía recados, ayudaba a recoger el heno, y andaba por la granja dispuesta a hacer lo que me mandaran. Una hermosa mañana de verano —recuerdo que era al principio de la siega—, el señor Earnshaw, mi viejo amo, bajó vestido de viaje y, después de decirle a Joseph lo que había que hacer durante el día, se volvió a Hindley, a Cathy y a mí —pues yo estaba tomando mis gachas de avena con ellos—, y le habló así a su hijo:

—Bueno, mi querido jovencito, hoy me voy a Liverpool, ¿qué quieres que te traiga? Puedes escoger lo que quieras, sólo que sea pequeño, porque voy a ir y volver a pie: sesenta millas de ida y otras tantas de vuelta, ¡es un buen trecho!

Hindley pidió un violín, luego se dirigió a Cathy, que apenas tenía seis años, pero ya podía montar cualquier caballo del establo, y pidió un látigo. No se olvidó de mí, pues tenía buen corazón, aunque a veces era un poco severo. Me prometió traerme un saquito lleno de manzanas y peras, luego dio a los niños un beso de despedida, y se marchó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker