Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Heathcliff habÃa ido a soltar al animal y llevárselo a su propio establo. Pasaba por detrás de él cuando Hindley ponÃa fin a su retahÃla derribándole bajo sus patas y, sin pararse a comprobar si se habÃan cumplido sus deseos, salió corriendo a toda prisa. Me sorprendió presenciar con qué frialdad el chico se levantaba y seguÃa con sus propósitos. Intercambió las sillas de montar y todo, y luego se sentó en un montón de heno para reponerse del malestar que el violento golpe le habÃa ocasionado antes de entrar en la casa. Le persuadà fácilmente de que me dejara echar al caballo las culpas de sus contusiones. Le importaba muy poco el cuento que se contara, puesto que tenÃa lo que querÃa. En verdad se quejaba tan rara vez de meneos como éste, que creà realmente que no era vengativo. Me equivoqué por completo, como va usted a oÃr.