Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Hindley es una nulidad y nunca prosperará vaya donde vaya.
Yo confiaba de todo corazón en que entonces Ãbamos a tener paz. Me dolÃa pensar que el amo sufriera por su buena acción. Me figuraba que el fastidio de la edad y de la enfermedad tenÃa su origen en las desavenencias familiares, como él lo aseguraba, pero la verdad era, señor, que su naturaleza se estaba agotando. PodÃamos habérnoslas arreglado tolerablemente a pesar de todo de no ser por dos personas: la señorita Cathy y Joseph, el criado. Seguro que lo vio, allá arriba. Era, y lo más probable es que lo sigua siendo, el fariseo más pesado y santurrón que haya jamás saqueado la Biblia para quedarse con todas las promesas y cargar al prójimo con las maldiciones. Por su habilidad para echar sermones y discursos piadosos, consiguió impresionar al señor Earnshaw y, cuanto más se debilitaba el amo, más influencia ejercÃa sobre él. No dejaba de atosigarle para que se ocupara de la salvación de su alma y de educar a sus hijos con rigor. Le alentaba a considerar a Hindley como un réprobo, y noche tras noche, con regularidad, le mascullaba una retahÃla de cuentos contra Heathcliff y Catherine, poniendo siempre mucho cuidado en halagar la debilidad del amo a base de acumular las acusaciones más graves sobre la última.