El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —¡Cerdo! ¡Canalla!
Un malhumorado conductor intentaba poner en marcha el motor de su camión. Junto a él, un cochero calentaba al caballo, pegándole en la grupa con unas riendas color violeta, mientras decÃa a voz en grito:
—¡En el mÃo! ¡Que ya se sabe de memoria el camino al manicomio!
La gente que se habÃa arremolinado, murmuraba y comentaba el suceso. En resumen, un escándalo repugnante, infame, sucio y atrayente, que terminó sólo cuando el camión se alejó llevándose al pobre Iván Nikoláyevich, al miliciano, a Panteléi y a Riujin.