El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Stiopa no sabía quién era la señora, ni qué hora era, ni qué día, ni el mes, y lo que era todavía peor: no tenía la menor idea de dónde se encontraba. Esto último, sobre todo, había que aclararlo en seguida. Despegó el párpado del ojo izquierdo. Descubrió un reflejo opaco en la oscuridad, por fin reconoció el espejo y se dio cuenta que estaba echado boca abajo en su propia cama, es decir, en la cama que fue de la joyera, en el dormitorio. Una punzada aguda en la cabeza le obligó a cerrar los ojos.
Pero expliquémonos: Stiopa Lijodéyev, director del teatro Varietés, se despertó por la mañana en el piso que compartía con el difunto Berlioz, en una casa grande, de seis pisos, situada en la calle Sadóvaya.
Tenemos que decir que este piso número 50 tenía desde hacía tiempo una reputación que podemos llamar, si no mala, sí extraña. Dos años atrás había pertenecido a la viuda del joyero De Fugere, Ana Frántsevna De Fugere, respetable señora de cincuenta años, muy emprendedora, que alquilaba tres habitaciones de las cinco que poseía; uno de los inquilinos parece que se llamaba Belomut, el otro había perdido su apellido.