El Maestro y Margarita

El Maestro y Margarita

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Humm! —profirió Iván sin saber qué hacer con el cilindro. Acertó por mera casualidad. Apretó de nuevo el botón cuando se leía «Practicante». El cilindro le respondió con un timbre discreto. Se apagó la luz y el cilindro se paró. Una mujer algo entrada en carnes penetró en la habitación.

Tenía una fisonomía simpática, llevaba bata blanca y le dijo a Iván:

—¡Buenos días!

A Iván le pareció que aquel saludo estaba fuera de lugar y no contestó. ¡De modo que después de meter en una clínica mental a un hombre cuerdo, hacen como si no hubiera pasado nada! La mujer, sin perder su expresión bondadosa, subió la persiana apretando un botón. La habitación se inundó de sol, que entraba a través de la reja ligera que llegaba hasta el suelo. Por la reja se veía un balcón, más allá la orilla de un río sinuoso y al otro lado del río un alegre pinar.

—Puede bañarse cuando quiera —le invitó la mujer, y bajo su mano se abrió una pared interior, descubriendo un cuarto de baño completo, perfectamente instalado.

Iván, que había decidido no dirigirle la palabra, no pudo contenerse al ver el ancho chorro de agua que salía por un grifo reluciente y caía en la bañera.

—¡Igual que en el Metropol! ¿No? —dijo con ironía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker