El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —¿Pilatos? Es el que vivió cuando Jesucristo, ¿no? —preguntó Stravinski, mirando fijamente a Iván.
—Ese mismo.
—Bien —dijo Stravinski—. ¿Y ese Berlioz murió atropellado por un tranvÃa?
—Eso es, exactamente ayer le atropelló un tranvÃa en «Los Estanques», delante de mis ojos, y ese misterioso ciudadano…
—¿El amigo de Pilatos? —interrumpió Stravinski, que parecÃa muy comprensivo.
—El mismo —afirmó Iván, estudiando a Stravinski— y ya sabÃa que Anushka habÃa vertido el aceite… ¡Y allà mismo fue donde resbaló! ¿Qué opina usted? —preguntó Iván con interés, esperando causar una gran impresión.
Pero no hubo tal impresión. Stravinski preguntó sencillamente:
—Y esa Anushka, ¿quién es?
A Iván le desagradó la pregunta, y, cambiando de expresión, respondió un poco nervioso:
—Anushka no tiene ninguna importancia. ¡El diablo sabrá quién es! Es una imbécil de la Sadóvaya. Lo que importa es que él lo sabÃa con anterioridad, ¿comprende? SabÃa lo del aceite. ¿Me entiende?