El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —De acuerdo, pero ¿por qué lo tiene que hacer precisamente usted? Escriba un informe, relate sus sospechas y su denuncia contra esa persona. Se mandará su declaración a donde sea necesario, no es ningún problema. Y si, como usted cree, se trata de un delincuente, lo aclararán en seguida. Pero todo esto con la condición de no hacer un enorme esfuerzo cerebral, y, sobre todo, piense menos en Poncio Pilatos. ¡Si fuésemos a creer en todas las historias que se cuentan!
—¡Comprendido! —exclamó Iván en un arranque de decisión—. Solicito que se me dé lápiz y papel.
—Dele papel y un lápiz cortito —ordenó Stravinski a la gorda—. Pero le aconsejo que hoy no escriba nada.
—¿Cómo que no? ¡Hay que hacerlo hoy, precisamente hoy! —gritó Iván asustado.
—Bueno, pero sin esforzarse. Si no lo hace hoy, ya lo hará mañana.
—¡Se escapará!