El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Y mientras esto sucedía, Timoféi Kondrátievich Kvastsov estaba en el descansillo de la escalera, junto a la puerta del piso del presidente, con el oído o con el ojo pegados al agujero de la cerradura, sin poder dominar su curiosidad.
Cinco minutos después, los inquilinos que estaban en el patio vieron cómo el presidente, acompañado por dos individuos, salía en dirección a la verja de la casa.
Contaban que Nikanor Ivánovich tenía la cara descompuesta, que andaba dando tumbos como si estuviera borracho y que iba murmurando algo entre dientes.
Y una hora más tarde, un ciudadano desconocido entraba en el piso número 11, donde precisamente en ese momento Timoféi Kondrátievich, lleno de satisfacción relataba a otros vecinos cómo se habían llevado al presidente. El desconocido le hizo una seña con el dedo, para que fuera de la cocina al vestíbulo, le dijo algo y desaparecieron los dos.