El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —¿Por quién pregunta? ¿Varenuja? No está. Ha salido del teatro.
—Oye, por favor, llama otra vez a Lijodéyev —dijo Rimski irritado.
—Te he dicho que no está. Mandé a Kárpov. No hay nadie en su casa.
—¡Sólo me faltaba oÃr eso! —refunfuñaba Rimski, haciendo ruido con la máquina de cálculos.
Se abrió la puerta y entró un acomodador, arrastrando un paquete de carteles suplementarios, recién impresos en papel verde con letras rojas. Se leÃa:
Todos los dÃas desde hoy en el teatro Varietés y fuera de programa
EL PROFESOR VOLAND
Magia negra. Sesiones con la revelación de sus trucos
Varenuja tiró un cartel sobre la maqueta, se apartó para contemplarlo mejor y ordenó después al acomodador que se pegaran todos los ejemplares.
—Ha quedado bien llamativo —indicó Varenuja al salir el acomodador.
—Pues a mà todo este asunto no me hace ninguna gracia —gruñÃa Rimski, mirando el cartel con enfado a través de sus gafas de concha—. Me sorprende que le hayan dejado representarlo.