El Maestro y Margarita

El Maestro y Margarita

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Hombre, Grigori Danílovich, no digas eso! Es un paso muy inteligente. El meollo de la cuestión está en la revelación de los trucos.

—No sé, no sé, me parece que no se trata del meollo… Siempre se le ocurren cosas así. Y, por lo menos, nos podía haber presentado al mago ese. ¿Lo conoces tú? ¡De dónde diablos lo habrá sacado!

Pero tampoco Varenuja había tenido la oportunidad de conocer al nigromante. Stiopa había irrumpido el día anterior en el despacho de Rimski («como un loco», según decía el mismo Rimski) con el borrador del contrato, pidiendo que lo pusieran en limpio inmediatamente y que entregaran a Voland el dinero. Pero el mago desapareció y nadie pudo conocerle, a excepción de Stiopa.

Rimski sacó el reloj: ¡las dos y cinco!, comprobó furioso. La verdad es que tenía toda la razón. Lijodéyev había llamado sobre las once, diciendo que llegaría en seguida y no sólo no había venido, sino que, además, había desaparecido.

—Está todo paralizado —casi rugía Rimski, señalando con el dedo un montón de papeles a medio escribir.

—¡Mira que si lo ha atropellado un tranvía como a Berlioz! —decía Varenuja, escuchando las graves, prolongadas y angustiosas señales del teléfono.

—Pues no estaría mal —apenas se oyeron las palabras de Rimski, dichas entre dientes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker