El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Puede que esta letra nunca hubiera existido, pero habÃa otra con la misma música, todavÃa más indecente. Eso es lo de menos. Lo que importa es que después de que se interpretó la marcha, el teatro se convirtió en una torre de Babel. Los milicianos corrÃan hacia el palco de Sempleyárov, asediado por curiosos, se oÃan diabólicas explosiones de risas, gritos salvajes, cubiertos por los dorados sonidos de los platillos de la orquesta.
El escenario estaba vacÃo: Fagot el embustero y el descarado gatazo Popota se habÃan desvanecido en el aire, como momentos antes hiciera el mago con su sillón desastrado.