El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —Por favor, déjese de mixtificaciones y no me haga sufrir con sus misterios. Se está aprovechando de que soy una persona desgraciada… Me estoy metiendo en algo muy extraño, ¡pero le juro que ha sido nada más que porque usted me ha interesado hablándome de él! Estoy mareada con todas esas complicaciones…
—¡No dramatice! —repuso Asaselo con una mueca—. Trate de ponerse en mi lugar. Dar una paliza al administrador, echar al tipo del piso, pegar un tiro, u otra tonterÃa por el estilo, todo esto es especialidad mÃa. ¡Pero hablar con mujeres enamoradas, eso sà que no! Estoy tratando de convencerla hace más de media hora. Entonces, ¿qué? ¿Se viene?
—Sà —repuso sencillamente Margarita Nikoláyevna.