El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —No habrá órdenes, habéis hecho todo lo posible y ya no necesito más vuestros servicios. Podéis descansar. Ahora va a llegar la tormenta y emprenderemos el camino.
—Muy bien, messere —contestaron los dos payasos y desaparecieron detrás de una torre redonda que estaba en el centro de la terraza.
La tormenta, de la que hablaba Voland, se estaba formando en el horizonte. Una nube negra se levantó en el oeste y cortó medio sol. Luego lo cubrió por completo. En la terraza se notó fresco. Al poco rato todo estaba a oscuras.
Esta oscuridad llegada del oeste, cubrió la enorme ciudad. Desaparecieron los puentes, los palacios. Desapareció todo, como si nunca hubiera existido. Un hilo de fuego atravesó el cielo. Luego un golpe sacudió la ciudad. Se repitió y empezó la tormenta. En las tinieblas ya no se veÃa a Voland.