El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —¿Sabes? —decÃa Margarita—, ayer, mientras tú dormÃas, estuve leyendo lo de la oscuridad que llegaba del mar Mediterráneo… y esos Ãdolos, ¡oh!, ¡esos Ãdolos de oro! No sé por qué no me dejan en paz. Me parece que va a llover. ¿No notas que está refrescando?
—Todo esto me gusta mucho, es muy bonito —contestaba el maestro fumando y rompiendo las volutas de humo con la mano—, y los Ãdolos, eso no tiene importancia… pero qué pasará después, ¡eso sà que no lo veo claro!
