El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Esta conversación tenía lugar al mismo tiempo que en la terraza donde estaba Voland aparecía Leví Mateo. La ventana del sótano estaba abierta, y si alguien se hubiera asomado al pasar, se habría sorprendido seguramente por el aspecto tan extraño que ofrecía la pareja. Margarita llevaba una capa negra sobre su cuerpo desnudo y el maestro la ropa del sanatorio. Margarita no tenía absolutamente nada que ponerse porque todas sus cosas habían quedado en el palacete, y aunque estaba muy cerca, no quería ni pensar en ir a buscarlas. Y el maestro, que tenía todos sus trajes en el armario, como si nunca se hubiera ausentado, sencillamente no tenía ganas de vestirse y estaba hablando con Margarita, diciéndole que en cualquier momento iba a empezar algo extraño y absurdo. Por primera vez desde aquel otoño estaba afeitado; en el sanatorio le recortaban la barbita con una maquinilla.
La habitación también tenía un aspecto extraño y era difícil entender algo en medio de aquel caos. Los manuscritos estaban sobre la alfombra y en el sofá. En el sillón había un libro abierto. La mesa redonda estaba puesta para la comida y entre los platos había varias botellas. De dónde habían salido aquellos comestibles y bebidas, era algo que no sabían ni Margarita ni el maestro. Al despertarse se encontraron con todo en la mesa.