El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —Una vez este caballero gastó una broma poco feliz —contestó Voland volviendo hacia Margarita su rostro con el ojo lleno de luz suave—. Compuso un juego de palabras, hablando de la luz y las tinieblas, que no era muy apropiado. Por eso tuvo que seguir gastando bromas mucho más tiempo de lo que esperaba. Pero esta noche se liquidan todas las cuentas. El caballero ha pagado y saldado la suya.
La noche arrancó la bonita cola de Popota y los mechones de su piel sembraban los pantanos. El gato que entretenÃa al prÃncipe de las tinieblas resultó ser un adolescente delgado, un demonio paje, el mejor bufón que nunca existiera en el mundo. Ahora se habÃa apaciguado y volaba en silencio, con su rostro joven iluminado por la luz de la luna.
El último de la fila era Asaselo. Brillaba el acero de su armadura. La luna también habÃa transformado su cara. Desapareció por completo el colmillo absurdo y espantoso, y los ojos torcidos se volvieron iguales, vacÃos y negros; la cara blanca y frÃa. Ahora ofrecÃa su verdadero aspecto de demonio del desierto, demonio asesino.