Cain
Cain se esconde el claro azul de sus pupilas.
40Dormido está, y tal vez se halle soñando.
¿Con qué? Con el Edén, sí, con él sueña.
¡Oh, niño sin herencia! Es sólo un sueño,
pues ni tú, ni tus padres, ni tu prole
hollarán ese mundo de delicias
que un día nos prohibieron.
ADA
45¡Ay, querido!,
no murmures ya más sobre el pequeño
tu queja y tu dolor por el pasado;
¿Por siempre llorarás el paraíso?
¿No podemos hacer otro?
CAÍN
Mas ¿dónde?
ADA
50Donde prefieras tú, donde te encuentres;
no lamento su falta ni suspiro
por el perdido Edén. Pues ¿no te tengo
a ti y a Enoc, a Sela, nuestra hermana,
a nuestro hermano Abel, a nuestro padre
55e incluso a nuestra madre, a quien debemos,
además de nacer, muchas más cosas?
CAÍN
Entre todos los bienes que adeudamos,
debes contar la muerte; no lo olvides.
ADA