Don Juan
Don Juan Al instante se precipitaron los piratas sobre don Juan, en tanto que Haida forcejea en vano entre los brazos de su padre. Don Juan se defiende bravamente, hiere al primero de sus atacantes en el hombro derecho, rasga la cara del segundo de ellos; pero el tercero, antiguo soldado, lleno de sangre fría recibe todos los golpes en su sable y dirige también los suyos, que en un momento Juan queda tendido a sus pies, dejando correr la sangre de sus venas como de un doble arroyo, de dos anchas heridas, una en el brazo izquierdo y la otra en la cabeza.
Encadenáronle entonces en el mismo sitio donde había caído y fue llevado en seguida fuera del aposento. Arrastráronle hasta una lancha y en ella fue conducido a uno de los navíos anclados en la bahía, donde fue confiado a la guardia pirata, la cual lo encerró en la bodega. Ved, pues, un hidalgo español, rico en bienes de fortuna, buen mozo, joven, que un momento antes vivía en el gozo de los presentes más bellos del amor, y que ahora se encuentra, cuando menos podía esperarlo, embarcado de repente, herido, cargado de cadenas, incapaz de todo movimiento y ante la amenaza de un pavoroso porvenir…, y todo porque una dama se enamoró de él.