Don Juan
Don Juan En cuanto a la bella Haida… No era ésta una de esas mujeres que lloran, se derriten en sus propias lágrimas y acaban por ceder, vencidas, cuando se ven estrechadas por todas partes. Su madre había nacido en Fez y era mora de estirpe; lo cual imprimía a Haida el sello especial de un temperamento fuerte. El África pertenece toda entera al sol: sus habitantes son de fuego, como sus arenas. Si bien el dulce livo derrama allí su perfumado tesoro y las mieses, las flores y las frutas cubren la tierra, allí también arraigan los árboles ponzoñosos, los rugidos del león turban el silencio de la noche y los vastos desiertos insondables abrasan a los hombres y a los camellos o, levantando sus arenas, sepultan a las infortunadas caravanas.