Don Juan
Don Juan Volvamos a nuestro poema, injustamente abandonado. Ved el navÃo cargado de esclavos anclado en el puerto de Constantinopla, junto a los muros del serrallo del sultán. Su cargamento humano ha sido trasladado al mercado y ofrecido a la venta pública.
Algunos de aquellos desdichados se vendieron caros. Se dieron hasta 1500 dólares por una linda circasiana, la cual fue garantizada como virgen y cuya tez, casi bermeja, daba a su dueña una expresión del todo celeste. Doce negras de la Nubia fueron tasadas a un precio que hubiera asustado en cualquier mercado americano, aunque Wilberforoe haya hecho duplicar aquél con la abolición del tráfico, lo cual, sin embargo, no nos sorprende, porque el vicio es más pródigo y magnÃfico que un rey. Las virtudes son económicas, aun la más desinteresada de todas, que es la caridad; pero el vicio no ahorra nada para procurarse un deseo.