Don Juan
Don Juan —¿No tenéis amigos?
—Los tenÃa; pero, a Dios gracias, apenas me han importunado en estos últimos tiempos… ¿Por qué os afligÃs?
—No me aflijo por mi suerte actual, sino por la pasada. Amaba a una joven…
—Ya adivinaba yo que habÃa alguna dama metida en la aventura, pues eso es una cosa que exige tiernas lágrimas. Yo lloré cuando murió mi primera esposa, y volvà a llorar cuando me dejó la segunda. Mi tercera…
—¿Vuestra tercera? ¿Apenas contáis treinta años y tenéis tres mujeres?
—No, ahora sólo tengo dos en tierra. Por cierto, joven, que no es nada extraño ver a un hombre enredado tres veces en los sagrados lazos del matrimonio.
—Y ¿qué hizo vuestra tercera mujer? ¿Os dejó como la segunda?
—No, a fe.
—¿Entonces…?
—Soy yo quien huyo de ella.
—Tomáis las cosas con sangre frÃa, caballero.