Don Juan
Don Juan Todo en la dama era tan noble como su mismo rango y su belleza. TenÃa ese encanto omnipotente que una descripción literaria debilitarÃa. Prefiero abandonarla a vuestra imaginación que perjudicarla con mis palabras, ya que quedarÃais deslumbrados totalmente si fuera posible que os describiera y detallara sus atractivos, ajustándome a la realidad verdadera. Debo decir, sin embargo, que tan hermosa mujer habÃa pasado ya la primera juventud y podrÃa tener de veinticinco a veintiséis primaveras. Pero hay bellezas en las que el tiempo no deja la menor huella; tal fue MarÃa Estuardo, porque aunque el amor y las lágrimas perjudiquen la belleza y el dolor marchite sus encantos, es cierto que hay hermosas que nunca pierden la belleza. Tal fue también, y el ejemplo es todavÃa más justo, Ninón de l’Enclós.