Don Juan

Don Juan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡En nombre del cielo, señora mía!, ved a mi amo que se acerca con la mitad de sus criados tras de él! ¿Se ha oído hablar jamás de una desgracia semejante? ¡Oh, no es falta mía, yo vigilaba…, pero… por Dios, señora, descorred el cerrojo más aprisa…! ¡Están ya al pie de la escalera!… ¡Ya llegan!… Puede ser que todavía tenga tiempo de huir… A Dios gracias, las ventanas no son muy altas… Señora, señora.

Don Alfonso había llegado ya con sus amigos y los criados, todos portando hachas encendidas. Ya la mayoría de ellos habían humillado su noble cabeza bajo el dulce yugo del himeneo…, pero no se hacían rogar para venir a turbar el sueño de una mala mujer, que se atrevía tan desconsideradamente a adornar en secreto la respetable frente de su marido. Bien es cierto que los ejemplos de esa naturaleza son muy contagiosos, y que si de cuando en cuando, no se castigase con severidad a una delincuente semejante, todas las mujeres tomarían el gusto a tales desórdenes.

No puedo decir por qué, ni cómo, ni qué sospechas se habían introducido en la cabeza de don Alfonso; pero para un caballero de su condición, representaba ciertamente muy poca educación venir sin ningún aviso ni antecedentes a sitiar de aquel modo el lecho de una dama, convocando a sus lacayos, armados de espadas y de hachas, a ser testigos de aquello ante lo que él sentía tanto horror.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker