Don Juan
Don Juan ¿Qué podían hacer los tres personajes? Don Alfonso regresaría al punto, en el instante en que hubiese despedido a su consejo de majaderos, y la situación volvería a ser gravísima. Doña Julia suplica a Antonia que busque en su maliciosa imaginación algún ardid que pueda sacar del paso a los dos amantes, pero ella, por más que da palmadas sobre su frente, no encuentra ninguna. ¿Cómo se sostendrá el nuevo ataque que va inmediatamente a comenzar? Por si fuera poco, de aquí a algunas horas va a amanecer, y ello aumenta el peligro. Antonia no sabe qué decir. Doña Julia calla, pero acerca sus labios descoloridos a las mejillas de don Juan. Entonces, los labios de él van a buscar los de ella, y ésta aparta dulcemente con su mano los bucles de sus cabellos que caían en desorden sobre su frente de alabastro. Ninguno de los dos saben contener enteramente la fuerza alegre de su amor, y casi se olvidan ambos por completo del peligro. La fiel Antonia, en tal trance, pierde la paciencia: