El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea ÁLVARO: La justicia, cuando vos
de ayer acá lo seáis,
no tiene, si lo miráis,
que ver conmigo.
CRESPO: Por Dios,
señor, que no os alteréis;
que sólo a una diligencia
vengo, con vuestra licencia,
aquí, y que solo os quedéis
importa.
A los soldados
ÁLVARO: Salíos de aquí.
Al ESCRIBANO y los otros
CRESPO: Salíos vosotros también.
Al escribano
CRESPO: Con esos soldados ten
gran cuidado.
ESCRIBANO: Harélo así.
Vanse el ESCRIBANO, los soldados, y los labradores
CRESPO: Ya que yo, como justicia,
me valí de su respeto,
para obligaros a oírme,
la vara a esta parte dejo,
y como un hombre no más
deciros mis penas quiero.
Arrima la vara
CRESPO: Y puesto que estamos solos,